El limón congelado habrá que probarlo… ( NO PIERDA LA CÁSCARA DEL LIMÓN)

Muchos profesionales en restaurantes y cafeterías lo están utilizando, consumen el limón entero y nada se desperdicia.


¿Cómo se puede usar el limón entero sin desperdicio?
Sencillo.. colocar el limón en el congelador de su refrigerador. Una vez que el limón se congela, usar un rallador, y rallar todo el limón (sin necesidad de pelarlo) y espolvorear sobre sus alimentos.
Espolvorear en su whisky, vino, ensalada de verduras, helados, sopas, fideos, salsa de espagueti, arroz, sushi, platos de pescado. Todos los alimentos tendrán un sabor maravilloso, algo que usted pudo nunca haber probado antes.

Lo más probable es que sólo piense en el jugo de limón como vitamina C. Ya no es así. Ahora que ha aprendido este secreto de limón, el limón se puede utilizar incluso en los fideos instantáneos o en una taza de sopa.


¿Cuál es la gran ventaja de usar el limón entero, además de disminuir la cantidad de residuos y la adición de nuevos sabores a sus platos?

Bueno, verá, la cáscara de limón contiene vitaminas tanto como 5 a 10 veces más que el jugo de limón en sí. Y sí, eso es lo que hemos estado perdiendo. Pero a partir de ahora, siguiendo este sencillo procedimiento de congelar el limón entero, para rallarlo sobre sus platos, se pueden consumir todos los nutrientes y comer aún más saludable.


También es bueno advertir que la cáscara de limón es rejuvenecedora de la salud, por la erradicación de elementos tóxicos del cuerpo.

Así que coloque limón en el congelador, a continuación, rallelo en sus comidas y bebidas todos los días. Se trata de una clave para hacer sus comidas más sabrosas y llegar a vivir más sanos y más años.

!Ese es el secreto de limón!¡Más vale tarde que nunca!

El secreto está en poder soltar el vaso

Una psicóloga en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, ella preguntó:

– ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
Pero la psicóloga respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.”
Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.”
¡Acuérdate de soltar el vaso!

¿que nos aporta los alimentos a nuestra salud? miralo…

EL PUTO PERRO!. Interesante moraleja

> > Un carnicero estaba apunto de cerrar su negocio cuando vio entrar un

> perro. Trató de espantarlo, pero el perro volvió.
> >
> > Nuevamente intentó espantarlo, pero entonces se dio cuenta que el animal
> traía un sobre en el hocico.
> >
> > Curioso el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró un billete
> de 50 euros y una nota que decía: “¿Podría mandarme con el perro 1kg de
> carne picada de ternera y 1/2kg de pierna de cerdo?”
> >
> > Asombrado, el carnicero tomó el dinero, colocó la carne picada y la pierna
> de cerdo en una bolsa y puso la bolsa junto al perro, pero olvidó darle el
> cambio al perro.
> >
> > El perro empezó a gruñir y a mostrarle los colmillos.
> >
> > Al darse cuenta de su error, el carnicero puso el cambio del billete en la
> bolsa; el perro se calmó, cogió la bolsa con el hocico y salió del
> establecimiento.
> >
> > El carnicero, impresionado, decidió seguir al cánido y cerró a toda prisa
> su negocio.
> > El animal bajó por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la
> acera y aguardó para poder cruzar.
> >
> > Luego atravesó la calle y camino hasta una parada de autobús, con el
> carnicero siguiéndole de cerca. En la parada cuando vio que era el autobús
> correcto, subió seguido por el carnicero.
> >
> > El carnicero, boquiabierto, observó que el can erguido sobre las patas
> traseras, tocó el timbre para descender, siempre con la bolsa en el hocico.
> >
> > Perro y carnicero caminaron por la calle hasta que el animal se detuvo en
> una casa, donde puso las compras junto a la puerta y, retirándose un poco,
> se lanzó contra esta, golpeándola fuerte. Repitió la acción varias veces,
> pero nadie respondió en la casa.
> >
> > En el colmo del asombro, el carnicero vio al perro tomar la bolsa con el
> hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana. Una vez
> allí, tocó con las patas en el vidrio varias veces, sin soltar la bolsa;
> luego regreso a la puerta.
> >
> > En ese momento, un hombre abrió la puerta… y comenzó a golpear al perro.
> El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole: “¡¡Por Dios,
> amigo!!, ¿Qué es lo que está haciendo?. ¡Su perro es un genio!…… ¡Es
> único!”
> >
> > El hombre, evidentemente molesto, respondió: “¡¡Qué genio ni qué coño!!
> Esta es la segunda vez en esta semana que al muy cabrón se le olvidan las
> llaves…. ¡¡y yo en el puto baño!!.”
> >
> > MORALEJA:
> >
> > Por más que te esfuerces y cumplas más allá de tu deber en el trabajo, a
> los ojos de un jefe siempre estarás por debajo de lo que él quiere.
> > Reenvía esta moraleja a quien creas que trabaje como un PERRO.
> >
> >
> > “No te tomes tan en serio la vida…
> >
> > ¡¡Al fin y al cabo no saldrás vivo de ella!!”
>

En esta vida debemos aprender a priorizar nuestras acciones. La edad…

CUESTION DE PRIORIDAD…!!!!

Una señora bien entrada en años estaba en la cubierta de un navío, agarrando su sombrero firmemente con las dos manos, para que el viento no se lo lleve.
Un caballero se aproxima y dice:
-Perdóneme Sra. no quiero incomodarla, pero Ud. se dio cuenta que el viento le está levantando mucho su vestido?
-Si, pero necesito las dos manos para sostener mi sombrero.
-Pero Ud. debe de saber que sus partes íntimas están siendo expuestas! dice el hombre.
La viejita miró para abajo y luego para arriba y respondió:
-Caballero, cualquier cosa que se vea de aquí para abajo tiene 85 años…
¡El sombrero lo compré ayer!

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