Un poco de humor: La cuchara !!!

*Ayer fui a un restaurante a celebrar una comida con los

amiguetes y noté que el camarero que nos atendió, llevaba una cuchara en
el bolsillo de su chaleco.*
*Me pareció un poco extraño pero no le dí mayor importancia.*

*Sin embargo, cuando el encargado nos trajo la carta, pude notar que él
también tenía una cuchara en el bolsillo de su chaqueta, miré entonces
alrededor del salón y ví que todos los camareros tenían una cuchara en sus
chalecos.*

*Cuando el camarero regresó a tomar nota del pedido, le pregunté:*

*- ¿Por qué la cuchara?*
*- Bueno -me explicó- los dueños del restaurante contrataron a la
consultora Andersen, expertos en eficiencia, con el objeto de revisar todos
nuestros procesos.*

*Después de semanas de análisis estadísticos, concluyeron que a los
clientes se les caía la cuchara un 73 % más frecuentemente que los otros
cubiertos. Eso representa una frecuencia de caídas de 3 cucharas por hora
y
mesa.*

*Si nuestro personal se prepara para cubrir esta contingencia, podríamos
reducir el numero de viajes a la cocina y ahorrar aproximadamente 0,5
horas-hombre por turno.
En el momento en que terminamos de hablar, escuché un sonido metálico
en la
mesa de atrás. Rápidamente, el camarero reemplazó la cuchara caída por la
que llevaba en su chaleco, y me dijo:* Lee el resto de esta entrada »

Catalanes…

Un madrileño entra en un bar en Barcelona y pide una caña en castellano,
el camarero se la pone y le dice:
“són noranta-cinc cèntims”
El madrileño deja sobre la barra noventa céntimos y sigue tomándose la
caña tranquilamente. A lo que el camarero le dice:
“Escolti falten cinc cèntims”
Y el madrileño ni puto caso, como quien oye llover. A lo que el camarero ya rebotado le suelta:
Escolti que em deu cinc cèntims no em faci muntar un nombre m’està
escoltant perfectament.”
Y el madrileño a lo suyo, como si estuviese sólo en el local. Por fin el camarero, rojo de ira, y escupiendo las palabras dice:
“Oiga desgraciado me está oyendo y entendiendo perfectamente, págame los  cinco céntimos que me debe”
A lo que el madrileño sonriendo y echando mano al bolsillo para pagarle contesta:
“Ya sabía yo, hijo puta que por cinco céntimos ibas a hablar castellano”

EL CAMARERO DE LA PLAZA MAYOR DE MADRID,

Este va de un catalán que va a la Plaza Mayor, claro de Madrid, y se
sienta en un bar, llama al camarero y le dice:
“Nen, ven aquí.”
El camarero llega y le dice:
“Aquí en Madrid no se dice nen, así que no me vuelvas a llamar
así… Puedes llamarme Jefe, Tío… pero nen no, no lo vuelvas a
hacer.”
El catalán se empieza a mosquear y le dice:
“Vale, Tío, no pasa nada. Ponme un vasito de cerveza”.
A lo que el camarero le contesta:
“Aquí en Madrid no tenemos vasitos de cerveza, te puedo poner una
cerveza, una caña, una jarrita, un tubo, una birra…. pero un
vasito de cerveza… no!!”
El catalán ya con un rebote de cojones le dice:
“Collons, pues ponme una caña, Tío. Y de camino tráeme unas
olivitas.”
El camarero mira al “polaco” con desprecio y moviendo la cabeza
hacia los lados dice:
“Aquí en Madrid no tenemos olivitas, te puedo poner unas aceitunas
si quieres…”
El catalán ya aguantándose pa´no lanzarse a por el camarero le dice:
“Un segundo tú, que tengo una curiosidad, aquí en Madrid ¿cómo se
llama a los gilipollas??”
Y le contesta el camarero:
Aquí no los llamamos, vienen solitos por la N-II
 

PARA QUE TE RÍAS UN POQUITO

3 CAFÉS

Un borracho entra en un bar y le pide al camarero que le sirva tres cafés.

– ¿Tres cafés?

– Si, uno para mí, otro para ti y otro para tu puta madre.

Al día siguiente, el mismo borracho:

– Tres cafés…

– ¿Tres?…
– Si… TRES… uno para mí, otro para ti y otro para tu puta madre.

El camarero no se pudo aguantar esta vez, salta al otro lado de la barra y le pega una soberana paliza al borracho.

Al día siguiente todo magullado, regresa el borracho:

El camarero lo recibe con ironía y le dice:

– Ah… ¿Tres cafés?…

– No, -responde el lesionadísimo borracho- sólo dos: uno para mí y otro para tu puta madre. Para ti no, porque el café te pone nervioso.

 

 


CATALANES


Era un catalán tan tacaño, tan tacaño, tan tacaño… que estaba soñando que se tomaba un café y se despertó para no pagarlo.

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